Asturias en Vespa: kilómetros de hermandad, curvas y visibilidad para la Encefalomielitis Miálgica
Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden en el impacto que dejan en el alma. Nuestro reciente viaje desde Alcoy hasta el corazón de Asturias, del 8 al 16 de agosto de 2026, pertenece indiscutiblemente a la segunda categoría. Nueve personas, siete Vespas (y una octava de repuesto, porque la prudencia nunca está de más), y un propósito que iba mucho más allá de disfrutar del paraíso natural: dar visibilidad a la dura realidad que viven los enfermos de Encefalomielitis Miálgica (EM).

Son los grandes olvidados. Personas a las que esta enfermedad neuroinmune les arrebata la energía, dejándolos, literalmente, sin vida.

Por ello, a lo largo de toda nuestra ruta, en cada hito y en cada paisaje, inmortalizamos nuestro paso con un gesto simbólico: fotografías tapando nuestro ojo derecho con la mano derecha, un reclamo silencioso pero contundente de atención y empatía hacia una causa que no puede seguir en la sombra.

Con la experiencia del año pasado rodando por los Pirineos, nuestro grupo funciona con una disciplina máxima en carretera. No somos expertos mecánicos, pero dominamos lo básico —bujías, bobinas, cables, neumáticos— para mantener vivos estos clásicos de chapa. La fórmula es sencilla: un campamento base para toda la semana y excursiones radiales diarias que combinan asfalto, cultura, naturaleza, relax, gastronomía y, sobre todo, unas ganas inmensas de vivir la ruta.

A continuación, os compartimos el diario de a bordo de esta inolvidable aventura.
Día 1: Sábado 8 de agosto - La logística del salto al norte
Rodar 900 kilómetros en Vespa clásica del tirón es una proeza que roza la temeridad. Para llegar frescos y disfrutar del Principado, optamos por la inteligencia táctica. A las 11:00 h estábamos en Alcoy cargando nuestras ocho scooters en un camión con plataforma elevadora. Tras un baño reparador en la piscina, una comida ligera y una mini siesta, pusimos rumbo al norte en coche y camión (7 personas) y 2 personas en avión. La jornada terminó en Majadahonda, una parada de transición perfecta para cenar, descansar y acortar la distancia.

Día 2: Domingo 9 de agosto - Llegada al Paraíso Verde
Amanecimos en Majadahonda con la brújula apuntando al norte. Hicimos una parada para desayunar en Tordesillas, rindiendo nuestro particular tributo a Juana I de Castilla (injustamente apodada "la Loca"). Sobre las 13:00 h, llegamos a nuestro cuartel general: un fantástico alojamiento en Feleches (Siero, Asturias). Descargamos las monturas y no tardamos en tener nuestra primera inmersión en la gastronomía local en el entrañable "Bar Pepe". Por la tarde, tras una merecida siesta, pusimos a punto las Vespas, llenamos depósitos y realizamos nuestra primera excursión de reconocimiento por los sinuosos y verdes alrededores.


Día 3: Lunes 10 de agosto - La "Etapa Reina" hacia las nubes
Aprovechando que los lunes los Parques Nacionales están abiertos y accesibles, atacamos la etapa reina: Feleches - Covadonga - Lagos - Arenas de Cabrales. Tras presentar nuestros respetos a Don Pelayo y a la Santina en la majestuosa cueva, encaramos la mítica subida a los Lagos de Covadonga.

Subir esas rampas en Vespa es, sencillamente, una verdadera pasada que te deja sin palabras.
Para reponer fuerzas, recalamos en el Restaurante Mari Rosa, donde por unos 25€ degustamos una opípara fabada seguida de una ternera en salsa que resucitaba a los muertos.

Con el estómago lleno, rodamos hasta Arenas de Cabrales para conocer de cerca la tradición del queso azul más internacional del mundo. Cerramos el día con 210 kilómetros de pura gozada en el marcador.




Día 4: Martes 11 de agosto - El prerrománico y los secretos dulces de Oviedo
Esta jornada la dedicamos a la capital del Principado. Por la mañana, de la mano de la excelente guía oficial Noelia López, descubrimos las joyas del prerrománico: Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.


Desde allí, coronamos en Vespa el imponente Sagrado Corazón de Jesús, que vigila la ciudad desde lo alto.

Comimos en el Restaurante La Pumarada, un templo de la cocina asturiana. Destacar el bonito de temporada, que estaba espectacular, sin desmerecer sus clásicas fabes con almejas o el tradicional cachopo.


Por la tarde, el también guía oficial David Estévez (marido de Noelia y un profesional de diez) nos llevó a recorrer el centro histórico de Oviedo. Visitamos los exteriores del Teatro Campoamor (cuna de los Premios Princesa de Asturias), el imponente Hotel de la Reconquista y nos fotografiamos con la entrañable estatua de Mafalda en el Campo de San Francisco.



La parada técnica obligatoria fue en la mítica pastelería Camilo de Blas, donde sucumbimos al dulce rey de la ciudad: el carbayón.

Día 5: Miércoles 12 de agosto - Río Sella, niebla y un eclipse invisible
Cambiamos las dos ruedas por los remos para el tradicional Descenso del Sella. Fuimos en Vespa hasta Arriondas, pero siguiendo las sabias recomendaciones locales, contratamos a la empresa K2 Aventura. ¿La ventaja? Su base está 4 kilómetros más arriba de Arriondas.

Ese primer tramo, alejados de la masificación (ese día seríamos unos 5.000 en el río), fue lo mejor del recorrido de 12 kilómetros: un paisaje prístino y tranquilo. Comimos un picnic casero antes de llegar al final del trayecto.


Por la tarde, intentamos subir al Mirador del Fitu capitaneados por nuestro paisano José Ramón, de Avilés, un anfitrión excelente que marcó el ritmo a la perfección. Lamentablemente, la niebla nos impidió ver el Cantábrico.

Durante el regreso, paramos en San Salvador de Valdediós, otro tesoro prerrománico, donde sufrimos la única avería seria del viaje: entre otras cosas, nos impedería ver el eclipse (en caso de haber podido verlo)

Para rematar, el cielo encapotado nos robó el eclipse de sol que íbamos a observar usando unas gafas solidarias adquiridas a beneficio de la Asociación SOLC contra el cáncer. Todo quedó en una anécdota más del camino.

Día 6: Jueves 13 de agosto - Relax acuático y música celestial
Tras una primera mitad de viaje intensa, tocaba una jornada de desconexión. Nos dirigimos a las instalaciones del Balneario Aquaxana (precio: 38€, ojo: ¡no incluyen toalla!). Aunque el circuito es magnífico, el consenso general fue que las pozas del Balneario de Panticosa (que visitamos el año pasado) nos gustaron un poco más.

Tras la sagrada siesta en nuestro cuartel general, decidimos darle una segunda oportunidad a San Salvador de Valdediós (conocido como "el Conventín"). La vida te da sorpresas: al llegar, tuvimos el inmenso privilegio de presenciar un ensayo de concierto de órgano en el monasterio cisterciense contiguo. Un momento de paz absoluta.


Día 7: Viernes 14 de agosto - La noble Gijón y la gran familia scooterista
Día dedicado a la gran ciudad costera e industrial del Principado: Gijón. Llegamos rodando por la serpenteante AS-377, una carretera que es un regalo para cualquier vespista, escoltados de nuevo por José Ramón de Avilés, al que se unió David, de Gijón. Comenzamos en el Museo del Pueblo de Asturias, situado frente a El Molinón.

Es un espacio gratuito y fascinante, un museo al aire libre que preserva la esencia etnográfica con hórreos, paneras y llagares. La visita nos la hizo de nuevo David Estévez, demostrando por qué forma junto a Noelia López el mejor tándem de guías de España.


Después, seguimos a David para realizar una gozosa ruta panorámica bordeando la Playa de San Lorenzo.

Aparcamos cerca de la Plaza Mayor para rendir tributo a un grande: Félix, presidente del Lambretta Club España, un tipo excepcional y totalmente entregado a la cultura del scooter clásico.


Brindamos escanciando sidra en la mítica Cuesta del Cholo.



El broche de oro gastronómico lo pusimos al reunirnos con Alfonso Murciego, presidente del Vespa Club España, una persona de un carácter maravilloso digno de todo homenaje. Compartimos unos contundentes cachopos en la Cafetería Vivaldi antes de emprender el regreso a Feleches, esta vez, pasados por agua.


Día 8: Sábado 15 de agosto - La Costa Jurásica y la despedida
Para nuestra última jornada de ruta, exploramos el litoral oriental hacia Ribadesella. Nos acompañaron Hugo y David, dos vespistas gijoneses "de bandera" que nos guiaron a la perfección bajo un clima inestable y lluvioso.

Primera parada: la espectacular Playa de Rodiles, un alarde salvaje de la naturaleza.


De ahí saltamos a Lastres, pueblo ballenero de calles empinadas, miradores de infarto y aguas famosas por albergar los calamares gigantes más grandes del mundo.


Continuamos hacia Colunga, donde nos sorprendió la claridad de las icónicas huellas de dinosaurio en los acantilados.

Para la comida de despedida, regresamos hacia Pola de Siero y paramos en el restaurante de su circuito de karting: una grata sorpresa por su excelente trato y comida fabulosa.
La tarde trajo el momento más amargo: cargar de nuevo las monturas en el camión, hacer maletas y asimilar que la aventura llegaba a su fin.

Día 9: Domingo 16 de agosto - Carretera, manta y reflexión
La mañana arrancó lloviendo, como si la propia Asturias llorara nuestra partida. Revisamos anclajes, cerramos el camión y nos lanzamos a la carretera para devorar los casi 900 kilómetros de vuelta a Alcoy.


Nos llevamos en la maleta un millón de curvas, el excepcional recibimiento de la familia scooterista (Vespa & Lambretta) del norte y la certeza de que a Asturias siempre, siempre se quiere volver. Pero, sobre todo, regresamos con el orgullo de haber aportado nuestro granito de arena. La lucha por la visibilidad y el reconocimiento médico y social de los enfermos de Encefalomielitis Miálgica continúa. Sus vidas importan, no los dejaremos en el olvido. Y si hace falta volver a rodar para recordarlo, allí estaremos.

